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El éxito, en franquicia, no se espera ni se persigue. Se construye

Si quieres ir rápido ve solo, si quieres ir lejos, ve acompañado. Ese es mi lema y me sirve en lo personal y en lo profesional. La inmediatez invade nuestras vidas, buscamos resultados a corto plazo, nos llenamos de expectativas y buscamos el éxito rápido, muy rápido, sin pensar en las posibles consecuencias.

A lo largo de mi carrera profesional he tenido la oportunidad de conocer tantos casos de éxito como de fracaso y, aunque está bien celebrar el éxito, me parece más importante prestar atención a las lecciones del fracaso. 

Lamentablemente, todos tenemos en la cabeza que el 80% de pymes quiebran en los primeros cinco años, ¿A qué se debe esos fracasos? Las causas las podemos agrupar en cinco grandes áreas:

Problemas para vender; Problemas para producir y para operar; Problemas para controlar; Problemas en la gestión. Todas las dificultades nombradas conviven en ambos lados del negocio: tanto para el emprendedor que, tras un modelo de éxito testado por una o dos unidades, decide franquiciar y, cegado por su propio logro, cae en la trampa de pensar que lo puede hacer solo y un año después comprueba que el modelo le ha dejado de funcionar, como para el que decide emprender por cuenta propia y llevar a cabo su propio negocio.

Todos los factores de fracaso antes señalados conducen a una única gran conclusión: la necesidad de que los empresarios se capaciten en los aspectos clave de la gestión de sus empresas. Solo el trabajo inteligente conduce a resultados inteligentes. Un dato que confirma esa afirmación es que, según el departamento de comercio de los Estados Unidos de América, al cabo de los 10 años, apenas sobrevive el 27% de las empresas no franquiciadas, mientras sí lo hacen el 90% de las que operan bajo el sistema de franquicias. Sin lugar a dudas, los conocimientos, sistemas de gestión, enfoques de marketing, modelos operativos y demás que aportan las cadenas de franquicias determinan la gran diferencia entre uno y otro porcentaje.

A colación a todo lo anterior, nace AlfaF, una aceleradora de franquicias. El proyecto captó toda mi atención desde el primer segundo que llegó a mis manos. Invertimos en modelos empresariales de éxito, con el objetivo de ayudarles a crecer bajo el sistema de franquicias. ¿Qué podemos aportar al empresario? Avanzar en las etapas de crecimiento de una forma más rápida y controlada, le ayudamos a profesionalizarla, en definitiva, la impulsamos.  Además, propiciamos un aspecto importantísimo, como es el de ponerles en contacto con inversores.

En definitiva, da igual al lado que pertenezcas de la mesa. Si está relacionado con la franquicia, AlfaF y mundoFranquicia, son tus compañeros de viaje. Porque recuerda que, cuanto más conocimiento tengamos, mejor preparados estaremos para tomar decisiones o dar respuestas acertadas. La desinformación tiene como resultado el fracaso.

 

Victoria Mangas

Directora Ejecutiva SGFII

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