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Dadme un logo y haré girar el mundo: La franquicia de los dos arcos amarillos

En un panorama no muy lejano…se levantaban reconocidos arcos que conmemoraban hechos históricos que han pasado a los anales de la historia, como el arco que conmemoraba la apertura de la vía Trajana en Italia, arcos levantados con motivo de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla de Puente Milvio, o arcos construidos en honor a la victoria de Napoleón Bonaparte en la batalla de Austerlitz. Sin embargo, estimado lector, permíteme que te comente que los arcos más famosos del mundo no son los anteriormente mencionados, sino los de la conocida cadena estadounidense de comida rápida, a la que seguro que sabes que me refiero.

Precisamente de eso es de lo que hablaremos en este post, de la importancia de contar con un logotipo que represente los valores, visión, personalidad, imagen y actitud de toda marca  y que genere al mismo un cierto impacto en la mente del público. El mundo exige a las empresas de hoy afirmar su identidad desde la construcción de un logo que sea algo más que una representación gráfica,  ha de ser un paso obligatorio para lograr la diferenciación definitiva.

Ser diferente, una obligación

En tiempos en los que marcar la diferencia es cada vez más difícil, pues la calidad y los costes hace mucho que dejaron de ser un elemento diferenciador, Tom Peters, declarado gurú de gurús por The Economist y la revista Fortune, afirma que lo que realmente ayuda a distinguir una enseña de otra deriva precisamente de los intangibles de una empresa: valor, credibilidad y singularidad de una marca, y en la forma de cómo presentarlos. También nos plantea que el éxito de una empresa no está en sus productos, sino en los valores que con él se pretenden transmitir. “Ante todo –dice Peters-la idea es hacer ver que una marca no es un producto más, sino un estilo de vida”.

En este proceso el logotipo tiene un rol preponderante ya que además de representar, debe saber diferenciar. Un logo vende y genera identidad. Emana personalidad, es más directo y cautiva, atrae, gusta, y genera un vínculo emocional. Un cliente puede verse en algún momento frente a 2, 3 o más productos de características similares, pero al elegir privilegiará al que le brinda una experiencia, una actitud frente a la vida, o cualquier plus que no puedan tener las demás.

Para concluir y volviendo al caso de la red norteamericana de hamburguesas, el poder de su logo se ve reflejado en su propia historia. Hasta comienzos de 1962, la empresa fuera de su ámbito local en California, era inexistente. Pero Jim Schindler decidió cambiar la historia al crear el célebre emblema de los arcos amarillos, en principio para invitar a que otros emprendedores se inclinen a formar parte de la franquicia y luego, para cautivar a los consumidores finales con un aspecto lúdico y juvenil. Precisamente gracias a ello, a día de hoy la marca se consolida como la franquicia que mayor impacto ha tenido sobre la industria, y su logo ha servido de herramienta para posicionar a la marca como símbolo de reconocimiento global.

Irene Téllez

Marketing y Comunicación en mundoFranquicia

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