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La franquicia de restauración: desafíos y cambios después de la COVID

En esta nueva sesión de Franchise Talks analizamos junto con distintos expertos y franquiciadores cómo la pandemia ha afectado al sector de la restauración en franquicia, cuáles son los nuevos desafíos y cómo afronta el futuro más inmediato. Un gran sector que se está transformando a pesar de estar duramente castigado por las restricciones derivadas de la […]

En esta nueva sesión de Franchise Talks analizamos junto con distintos expertos y franquiciadores cómo la pandemia ha afectado al sector de la restauración en franquicia, cuáles son los nuevos desafíos y cómo afronta el futuro más inmediato.

Un gran sector que se está transformando a pesar de estar duramente castigado por las restricciones derivadas de la pandemia, unas franquicias que asimilan los cambios, que son capaces de absorber las tendencias, captar los nuevos hábitos del consumidor y transfórmalas en nuevas líneas de negocio, o en conceptos más adaptados a la nueva realidad.

Fortalezas del sistema de franquicia

En época de crisis se pone de manifiesto la fortaleza del sistema de franquicias. Para Daniel Sala, CEO del grupo Dihme de restauración con marcas como La Sagrada Fábrica o Blue Moon Tap House la franquicia es un régimen jurídico muy potente que garantiza que el franquiciado esté amparado en sus derechos y que se beneficie de una marca probada de éxito.

“En estos momentos duros es donde más se nota el potencial” afirma Iván Martín, director de expansión de Alsea Iberia, que, como gran empresa franquiciadora con muchos locales propios, la experiencia y la viabilidad del negocio está demostrada.

Para Massimo Scattarregia, innovation leader y consultor internacional, el mercado de la restauración se está transformando, está asimilando tendencias que pasan por la incorporación de la tecnología y la digitalización en procesos y experiencia de cliente. Lo vemos en la implantación de códigos QR en las cartas para evitar el contacto o aplicaciones para gestionar las reservas de los restaurantes. A la vez hay una transformación en los espacios físicos, donde debe haber un mayor distanciamiento entre mesas, se incorporan mamparas o se habilitan zonas dentro del local para el take away o el delivery.

En StrongPoint llevan más de 15 años suministrando sistemas de cobro automatizado en el punto de venta, y la pandemia ha acelerado su implantación y ha puesto de manifiesto las ventajas de estos sistemas en las cadenas de restauración. Por una parte, evitan el contacto con el dinero y con ello el contagio y por otro porque permiten conocer el efectivo que hay en una caja, y controlar así la tesorería del negocio, las necesidades logísticas y las mermas.

El delivery ha llegado para quedarse

Para muchas cadenas el servicio de delivery ha supuesto un salvavidas en los meses en los que los restaurantes han estado cerrados y también ahora con las restricciones de aforo y horarios. Alsea ya disponía de este servicio antes de la pandemia y lo que han hecho ahora ha sido potenciarlo a través de los clubs de fidelización y agilizar la negociación con los agregadores.

Daniel Sala incide en que el delivery no es su negocio, de hecho antes de la pandemia no tenían este servicio pero no han sido ajenos a las necesidades y le han añadido la experiencia cliente incorporando un innovador packaging, una lista de reproducción para acompañar la comida, o incluso instrucciones para acabar el producto en casa. La clave es la innovación. Gracias a este servicio han podido sacar algo más de la cuenta de resultados.

El delivery está creando nuevos conceptos de negocio en franquicia. Para Pablo Gutierrez, socio y director de operaciones de mundoFranquicia, la pandemia ha acelerado este tipo de modelo, lo vemos en el auge de las Dark Kitchen o cocina fantasma que se están asestando en el mercado y que compiten no solo por precio sino también por reconocimiento de marca.

Oportunidad para la expansión en el sector de la restauración

Massimo Scattareggia incide en que vivimos un momento perfecto para la expansión ya que hay que saber aprovechar oportunidades como la bajada en los precios de los locales en alquiler. Y es que como apunta Pablo Gutierrez, en las crisis surge un nuevo perfil de franquiciado, aquel que ve en la franquicia una opción para el autoempleo.

Ivan Martín insiste en que Alsea no ha dejado de abrir restaurantes y que muchos franquiciados han apostado precisamente por hacerlo en este momento, pensando en un negocio que para el verano ya esté rodado y que la experiencia permita atender con garantías a toda la afluencia de público.

Todos destacan la importancia de que las cadenas tengan restaurantes propios para saber lo que ocurre en el mercado, incluso adelantarse a algunas tendencias y poder dar soluciones a sus franquiciados en tiempo real.

La crisis ha puesto de manifiesto la flexibilidad y resiliencia del sistema, capaz de saber adaptarse y transformarse a pesar de la dificultad del momento, mejorando procesos para ser más eficiente y cambiando incluso la gestión y estrategia para mejorarla.

Y la crisis también ha aflorado la solidaridad de las centrales con sus franquiciados, que han puesto por delante a trabajadores y a clientes antes que los intereses empresariales. Por ello las centrales franquiciadoras han sabido intensificar la relación de apoyo con sus franquiciados, trasmitiendo confianza, invirtiendo en campañas de publicidad y marketing para estimular la demanda, introduciendo servicios para llegar a nuevos clientes y también aprobando descuentos en los royalties.

El futuro de la restauración

Aunque actualmente estamos viviendo momentos críticos en la tercera ola, los expertos lanzan un mensaje de optimismo y apuntan a que estamos en la última etapa de la pandemia. La vacuna es una realidad y en pocos meses nos permitirá relajar las medidas y volver paulatinamente a la actividad normal sin restricciones, acompañada de una recuperación del consumo.

España es una potencia en restauración y en los próximos meses mucho operador independiente buscará refugio en las franquicias, en grupos sólidos que saben adaptarse rápidamente y ponen de manifiesto su flexibilidad.

El reto para los próximos meses pasa por seguir con el avance en la digitalización y en adaptarse a las demandas de ese nuevo consumidor que prioriza la relación calidad-precio, que demanda seguridad, facilidad en la compra, variedad de productos y servicios y premia a las marcas de confianza y con experiencia.

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