La Boca Te Lía cumple 15 años con una propuesta clara: reivindicar el bocadillo como una categoría con potencial dentro de la restauración organizada. Lo hace desde un origen muy ligado a la hostelería tradicional y con un crecimiento progresivo que le ha permitido consolidar una red de 12 locales y retomar su expansión vía franquicia con un enfoque selectivo.
“El bocadillo siempre ha estado en nuestra gastronomía, pero a nivel de restauración organizada no se encuentra fácil”, explica Ginés Martínez, Franchise Development & Relations Director de la compañía a Restauración News. “No está tan extendido como la hamburguesa o la pizza, y ahí hay una gran oportunidad”.
La historia de la marca arranca en 2011 en Alcantarilla (Murcia), cuando sus fundadores decidieron hacerse cargo de un bar del pueblo. Sin plan de expansión ni estrategia definida, el crecimiento llegó a partir de la propia operación. “No había una pretensión de montar lo que hay hoy. Fue el día a día lo que llevó a construir un sistema”, recuerda Martínez.
Estandarización y profesionalización progresiva
Ese sistema, basado en la estandarización progresiva y la profesionalización del modelo, ha permitido a la compañía crecer de forma sostenida, incorporando nuevos locales y sentando las bases para su desarrollo como red organizada. Tras una primera etapa de expansión orgánica, la pandemia frenó el impulso del modelo de franquicia justo después de su arranque. “Se paró todo en seco y lo hemos retomado ahora”, señala Martínez.
La reactivación no responde, sin embargo, a una lógica de volumen, sino de control. La Boca Te Lía busca perfiles concretos y huye del crecimiento desordenado. “El franquiciado que queremos es un operador profesional, alguien que ya esté en restauración o que tenga experiencia en gestión y quiera incorporar la marca a su portfolio”, explica. La compañía prioriza perfiles capaces de gestionar negocio, incluso cuando no estén en la operación diaria, siempre con una figura validada por la central al frente del restaurante.
El acompañamiento es uno de los pilares del modelo. Desde el análisis de ubicación y los estudios de mercado hasta la apertura y el soporte posterior, la marca estructura un proceso completo para el franquiciado. “Acompañamos desde el inicio hasta el final. Local, obra, formación, apertura y seguimiento. Es como tener una central detrás en todo momento”, resume Martínez.
Este enfoque se apoya en una propuesta que busca diferenciarse dentro del segmento casual. Frente a modelos basados en autoservicio, La Boca Te Lía mantiene el servicio en mesa como parte de su identidad. “Viene de nuestra cultura hostelera. Es lo que sabemos hacer y lo que nos diferencia”, apunta. Esa cercanía forma parte también de la experiencia de cliente y del posicionamiento de marca.
Un modelo mixto de expansión
En términos de expansión, la compañía trabaja con un modelo mixto. “Nuestra idea es crecer con un 50% de locales propios y un 50% franquiciados. Es una forma de demostrar que creemos en el modelo y que jugamos con las mismas reglas”, señala el directivo. El crecimiento, de momento, sigue una lógica de proximidad geográfica. Murcia es el núcleo, con presencia ya en Jaén y previsión de nuevas aperturas en Andalucía, como Sevilla, donde ya cuentan con un proyecto firmado.
Madrid, como en muchas enseñas, aparece como oportunidad y desafío al mismo tiempo. “El problema principal es el alquiler. Nuestro modelo necesita locales amplios y eso hace que la rentabilidad sea más difícil de ajustar”, reconoce. Pero, más allá de la expansión, el gran reto sigue siendo el mismo que atraviesa todo el sector: las personas. Martínez no esquiva el diagnóstico. “El gran problema son los recursos humanos. Encontrar gente que quiera trabajar y que se mantenga es complicado”.
La compañía ha optado por abordar este reto desde la estructura operativa y la cultura interna. El onboarding, la formación progresiva y la polivalencia son claves para facilitar la adaptación del equipo. “Hasta que no aprendes a trabajar, no disfrutas. Por eso intentamos que la incorporación sea sencilla, acompañada y sin estrés innecesario”, explica.
A ello se suma una organización que intenta introducir elementos diferenciales en un sector con condiciones exigentes. “Buscamos que puedan librar fines de semana, al menos uno al mes, y generar un buen ambiente de trabajo. Si el ambiente es bueno, la gente se queda; si no, se va”, resume.
Implicación en operaciones de La Boca te Lía
La implicación de la estructura central en la operativa es otro de los aspectos que la compañía considera clave. “Las personas de oficina pasan por restaurante. No puedes tomar decisiones sin haber vivido la operación”, afirma. Esa conexión directa con el negocio busca evitar la desconexión entre estrategia y ejecución, habitual en estructuras que crecen rápido.
En paralelo, el contexto económico obliga a ajustar continuamente el modelo. La subida de costes, tanto en materias primas como en implantación, ha llevado a la compañía a revisar procesos, diseño y propuesta de valor. “Nuestra filosofía ha sido clara: más por más. Si subimos precios, ofrecemos algo mejor. No lo mismo por más dinero”, explica Martínez.
La optimización operativa y la mejora del producto han sido las dos vías para sostener la rentabilidad en un entorno de presión constante. A ello se suma el peso creciente del delivery, que en algunos locales llega a representar una parte significativa de la facturación. La compañía trabaja con un modelo híbrido, combinando plataformas externas y canal propio, adaptándose a la realidad de cada plaza.
La evolución de la carta responde también a esa lógica de adaptación. Aunque el bocadillo sigue siendo el eje central, la marca ha ampliado su oferta con hamburguesas, ensaladas, opciones veganas y una apuesta clara por el producto sin gluten. “Queremos que cualquier grupo pueda venir y encontrar opciones. Que nadie se quede fuera”, señala.
Con motivo de su 15 aniversario, La Boca Te Lía ha reforzado además su posicionamiento con campañas centradas en el valor del bocadillo y la recuperación de productos icónicos. Una forma de consolidar identidad mientras mantiene la innovación como elemento constante.
A medio plazo, la ambición es clara: crecer en presencia y consolidar una categoría. “Me gustaría que dentro de diez años haya una tendencia clara a consumir bocadillos en restauración organizada y que La Boca Te Lía esté bien posicionada ahí”, concluye Ginés Martínez.
Un objetivo que pasa, en cualquier caso, por mantener el equilibrio entre crecimiento y cultura interna. “Aquí la implicación es real. Desde dirección hasta operación. Y esa cercanía no se quiere perder aunque crezcamos”, concluye.


