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El INE quiere que Mercadona y Lidl le den sus datos para medir el IPC como lo hacen el Corte Inglés y Auchan

El Instituto Nacional de Estadística (INE), según adelanta Europa Press, negocia con grandes empresas de supermercados como Mercadona y Lidl el acceso a sus bases de datos para medir el Índice de Precios de Consumo (IPC) de una manera más eficiente, precisa y completa. La idea es que este proceso de recogida de información pueda aplicarse ya en 2020.

El Corte Inglés y de Auchan Retail España (Alcampo y supermercados Sabeco) ya han suscrito un convenio por el que proporcionarán semanalmente al INE información sobre los productos comercializados en todos sus establecimientos. Carrefour aún no ha firmado pero ya colabora con el organismo estadístico.

La mayor parte de la información que utiliza el INE para el cálculo del IPC se obtiene mediante la visita de su personal a establecimientos representativos de cada sector, seleccionados previamente en cada provincia. En total, se recogen 220.000 precios todos los meses en 33.000 establecimientos. Además de cambiar el sistema de recogida de datos (de papel a instrumentos electrónicos), el INE quiere conseguirlos a través de nuevas fuentes: el ‘scanner data’ y lo que se conoce como ‘web scraping’.

El ‘scanner data’ consiste en utilizar la información registrada por los comercios minoristas en la línea de caja de cada uno de sus establecimientos. Normalmente, esta información incluye el número de unidades vendidas y los ingresos para cada uno de los productos comercializados y que cada compañía clasifica según sus propios criterios. Este sistema ya se utiliza en otros países y Eurostat promueve su uso en el ámbito de la armonización de los índices de precios de los Estados miembros de la UE. Para que sea una realidad en España, el INE recuerda que se necesita la colaboración de las empresas.

 

PRECIOS DESDE LA WEB

El ‘web scraping’, que consiste en la obtención automatizada de información sobre precios de algunas páginas web de empresas que prestan servicios a través de Internet, como las agencias de viajes, es el otro método del que el INE busca también enriquecer su recogida de datos.

El único hándicap de este sistema es el recelo de las empresas: algunas activan cortafuegos para evitar la obtención de estos datos. El INE ya ha iniciado contactos para conseguir que las compañías que venden productos por Internet autoricen al organismo a recabar la información que precisa para incluirla en el cálculo del IPC.

La estadística del INE que moviliza más recursos es el Censo, que se publica cada diez años. En muchos países de América Latina los censos se elaboran a partir de ‘toques de queda’: nadie sale de casa hasta que se le censa, una operación que lleva varios días y que da lugar a muchos errores. Para elaborar el censo de España en 2001, el INE contrató inicialmente a 45.000 personas. Dada la complejidad del proceso, en la primera semana renunciaron 10.000 y en la siguiente en torno a 7.000. Al final, el organismo estadístico tuvo que hacer más de 100.000 contratos para poder hacer el censo.

El último censo de población de España que publicó el INE data de 2011. El próximo se difundirá en 2021.

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