España continúa avanzando con paso firme en su transición energética. Según datos difundidos por Ahorro Luz, la electricidad generada en el país es ahora más verde que nunca, impulsada por el crecimiento de las fuentes renovables y por el refuerzo de la capacidad de almacenamiento energético. Sin embargo, el gran apagón del pasado 28 de abril ha servido como recordatorio de los retos que aún enfrenta el sistema eléctrico español.
Más del 56 % de la electricidad ya proviene de renovables
Durante el año 2024, España ha logrado que más de la mitad de su electricidad provenga de fuentes renovables. En concreto, el 56,8 % del mix eléctrico se ha generado a partir de fuentes limpias como la energía solar, eólica e hidráulica, marcando así un récord histórico. Este hito refuerza el liderazgo de España en Europa en materia de generación sostenible y abre nuevas oportunidades para construir un sistema eléctrico más eficiente y económico.
En cifras absolutas, la generación renovable alcanzó los 148.999 GWh, lo que supone un incremento del 10,3 % respecto a 2023. La energía eólica representó cerca del 23 % del total, mientras que la solar fotovoltaica incrementó su participación en un 18,8 %. Solo en el mes de mayo de 2025, las renovables llegaron a aportar el 61,5 % del mix mensual, lo que contribuyó además a una reducción significativa de los precios de la electricidad.
Este crecimiento en la producción de energía limpia no solo tiene un impacto ambiental positivo, sino que también ofrece beneficios económicos a los consumidores. Cuanto mayor es la generación renovable, menor es la dependencia del gas natural y menores son los costes en el mercado mayorista, facilitando así un mayor ahorro en las facturas eléctricas.
El almacenamiento energético: la pieza que faltaba
Uno de los avances más relevantes en 2024 ha sido el fortalecimiento del almacenamiento energético. Por primera vez, Red Eléctrica de España ha incluido oficialmente esta tecnología en sus estadísticas. Actualmente, el sistema eléctrico nacional cuenta con 3.356 MW de potencia instalada en sistemas de almacenamiento, como baterías y centrales de bombeo, y ha gestionado más de 8.600 GWh de energía almacenada.
El almacenamiento es clave para garantizar la estabilidad del sistema: permite acumular energía durante los periodos de alta producción (cuando hay sol o viento) y utilizarla cuando las condiciones no son favorables. Además, ayuda a evitar pérdidas y sobrecargas en la red y facilita la integración de un volumen creciente de renovables.
En este contexto, la Comisión Europea ha aprobado una línea de ayudas por valor de 700 millones de euros para impulsar proyectos de almacenamiento antes de 2029. Se espera que estas subvenciones financien entre 80 y 120 nuevas instalaciones, aumentando así la resiliencia y la flexibilidad del sistema eléctrico nacional.
Las redes eléctricas, en el centro del debate
A pesar del notable crecimiento de la generación renovable, las redes eléctricas en España están mostrando síntomas de saturación. Según informes de la Agencia Internacional de la Energía y otros organismos europeos, existe un riesgo evidente de cuellos de botella si no se acometen inversiones sustanciales en la modernización y ampliación de las infraestructuras de red.
España trabaja actualmente en el Plan de Desarrollo de la Red 2025–2030, alineado con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. No obstante, el proceso es complejo y todavía queda camino por recorrer para asegurar que toda la energía limpia generada pueda ser transportada y distribuida de manera eficiente.
Los expertos subrayan que una red eléctrica obsoleta o insuficiente encarece el precio final de la electricidad y limita la capacidad de los ciudadanos y empresas para beneficiarse plenamente de la transición energética.
El apagón del 28 de abril: una llamada de atención
El pasado 28 de abril de 2025, millones de personas en España, Portugal y el sur de Francia sufrieron un apagón eléctrico que paralizó parte del sistema. La causa principal fue una oscilación en el flujo de potencia dentro del sistema interconectado europeo, que provocó una pérdida súbita de 15 GW, equivalente al 60 % de la generación eléctrica de España en ese momento.
Como consecuencia, varias comunidades autónomas se quedaron sin suministro eléctrico durante horas. Red Eléctrica activó de inmediato sus protocolos de seguridad, logrando restablecer el servicio de forma progresiva hasta la madrugada del día siguiente.
Las investigaciones sobre el incidente continúan. Aunque no se ha atribuido aún una responsabilidad concreta, se ha identificado una posible debilidad estructural en la inercia del sistema eléctrico, especialmente cuando hay un alto porcentaje de generación renovable sin respaldo físico.
Este episodio ha puesto de relieve la necesidad urgente de reforzar tanto las redes eléctricas como los sistemas de respaldo. También ha generado un renovado interés entre los ciudadanos por soluciones de autoconsumo, como la instalación de baterías, paneles solares y otros sistemas que permitan reducir la dependencia de la red general.
Perspectivas y recomendaciones
El actual panorama energético tiene un impacto directo en los consumidores. Las mejoras en la generación renovable, el almacenamiento y la modernización de las redes eléctricas benefician tanto a hogares como a empresas.
En este contexto, los expertos recomiendan:
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Apostar por tarifas con discriminación horaria que permitan aprovechar los periodos de mayor producción renovable.
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Considerar la instalación de sistemas de autoconsumo solar, especialmente para quienes disponen de espacio en cubiertas o tejados.
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Evaluar soluciones de almacenamiento doméstico, particularmente en zonas susceptibles a microcortes o donde la red presenta más vulnerabilidades.
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Informarse sobre las ayudas y subvenciones disponibles para proyectos de eficiencia energética y autoconsumo.
Conclusión
España está avanzando con paso firme hacia un modelo energético más sostenible, resiliente y seguro. Los recientes récords en generación renovable y el impulso al almacenamiento colocan al país en una posición de liderazgo en Europa. Sin embargo, sucesos como el apagón de abril subrayan que aún quedan importantes desafíos por resolver.
La adaptación de las redes eléctricas y el desarrollo de capacidades de respaldo serán claves para consolidar los avances logrados y garantizar un suministro estable. El sistema eléctrico español debe seguir evolucionando para que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de una energía más limpia y asequible.

