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Entrevista a David Canales y Javier Peñafiel, cofundadores de English Factory

English Factory es una franquicia basada en un concepto de enseñanza del inglés diferente en el que el público aprende de forma divertida y dinámica.

  1. ¿Cuándo y de qué modo nació English Factory?

English Factory nació en 2016, aunque nuestra trayectoria empresarial en el mundo de la enseñanza de idiomas comenzó en 2012, cuando fundamos para la Universidad Miguel Hernández de Elche su Centro de Idiomas llamado “Laboratorio de Idiomas”, donde en solo 2 cursos académicos llegamos a superar los 1.500 estudiantes matriculados.

  1. ¿Cuál es vuestra estructura actual?

A nosotros siempre nos gusta decir que en el centro de nuestra estructura está el alumnado, y a partir de ahí, cobra sentido todo.

English Factory es dirigida por Javier Peñafiel, quien se encarga de la dirección administrativa y económica y por mí mismo, que me encargo de la dirección docente y del marketing y comunicación de la empresa.

Actualmente, contamos con dos centros en Elche, cada uno de ellos coordinado y dirigido por un jefe de estudios (donde su principal función es la coordinación del equipo docente de ese centro) y una persona realizando las tareas de administración y secretaría (atención a padres/madres, alumnado, ventas, etc.).

Además de ello, como estructura central, disponemos de varios profesionales de la administración, de la comunicación y ventas y del marketing, tanto para dar servicio a ambos centros de Elche como para dar atención y apoyo a los futuros franquiciados.

  1. ¿Qué inversión inicial solicitáis para unirse a English Factory y cuánto tiempo estimáis que se necesita para recuperar la inversión?

Puesto que el local que se necesita para poder desarrollar con amplitud nuestros programas debe ser de unos 500-600 m2, la inversión inicial que se requiere ronda los 200.000-250.000 euros, para abarcar todo lo necesario como obras de acondicionamiento del local, mobiliario, equipos informáticos, canon de entrada, decoración, material educativo, etc.

El retorno de la inversión se estima para un periodo de 3 años, basándonos en modelos prudentes de explotación.

  1. ¿Qué facturación tenéis prevista para el primer año y cuáles crees que son las ventajas de vuestro modelo de negocio para el que desee franquiciarlo?

Para el primer año de negocio, prevemos una facturación entorno a los 375.000 euros, que se irá incrementando año a año, fruto del crecimiento natural de nuestro alumnado e incorporación de nuevos/as alumnos/as al centro, gracias al “boca a boca” y el excelente marketing y la elevada satisfacción que tiene nuestra clientela, como podéis ver en nuestras redes sociales e información en Google sobre nuestro centro.

  1. ¿Qué requisitos de local necesitáis?

El local óptimo para poner en funcionamiento English Factory es de 500-600 m2, para así poder desarrollar toda nuestra oferta formativa y permitir el crecimiento natural del alumnado y siempre poder contar con una base sólida de alumnado en los cursos inferiores, que garantice que contemos con alumnado en los cursos superiores.

Hay que tener en cuenta (como podéis ver en nuestra web), que nuestras instalaciones no solo cuentan con aulas…sino que hay mucho más. Disponemos de zonas comunes amplias para una mayor comodidad de alumnado y padres/madres, zonas de espera con Wi-fi, máquinas de vending, etc.

  1. ¿Qué perfil del franquiciado buscáis para English Factory?

Consideramos que el perfil idóneo para montar English Factory es el de personas inversoras que les guste el mundo de la enseñanza y que quieran desarrollar un modelo de negocio educativo diferente y altamente estable.

Ofrecemos un modelo de probada eficacia y eficiencia, que permite alcanzar unas cotas de rentabilidad sin comparación en el sector y que en cuanto a calidad educativa y logro de objetivos, satisface de forma excelente a alumnado y clientes.

  1. ¿Puedes describir las cualidades que distinguen a English Factory de la competencia?

Una de las cosas que teníamos claro que debíamos conseguir con English Factory era ahondar en la diferencia, en distintos ámbitos, todos ellos muy importantes y que os explico a continuación:

  • Imagen e instalaciones: apostamos por una imagen transgresora, con una estética industrial y vintage (algo que en el mundo de la restauración está muy consolidado, pero es novedoso y rompedor en el ámbito de la enseñanza de idiomas), trabajando en grupos de 4 alumnos, alcanzando el número de 16 alumnos/as por aula.
  • Rentabilidad económica: obtenemos una rentabilidad muy por encima de la media del sector de las academias de idiomas, con un coste para las familias muy asequible.
  • Calidad educativa y obtención de Certificaciones Oficiales: además de divertirse en clase, nuestro alumnado alcanza sus objetivos de obtener su Certificación Oficial en lengua inglesa, ya sea a través de nuestra certificación oficial de la cual somos centro examinador (TOEIC y TOEFL), así como certificaciones externas como Cambridge.

Nuestros cursos están programados y secuenciados de tal forma que nuestro alumnado Junior acaba su etapa educativa (15-16 años) con un certificado de B2 bajo el brazo, para así empezar su etapa universitaria “libre de esta exigencia”.

Empezamos desde los 2 añitos en adelante y ofrecemos cursos para cualquier edad (adolescentes, adultos…). Además de nuestros cursos presenciales, también disponemos de cursos online, a través de nuestra propia plataforma de gestión.

Y, por supuesto, nuestra oferta educativa no acaba en junio, cuando acaba el curso académico “ordinario”. En verano seguimos trabajando, ya que ofrecemos una “Escuela de Verano” que ya es todo un referente, “Campamentos de Verano”, “Cursos en el extranjero”, “Cursos intensivos de verano” (tanto para adolescentes como para adultos), de tal forma que la actividad y facturación empresarial no se detiene en ningún momento del año.

 

Accede aquí a la ficha de la franquicia English Factory

 

 

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