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Y ahora ¿cómo devolvemos los regalos sin dañar el medioambiente?

Misión cumplida para los Reyes Magos y Papá Noel. Llegaron, dejaron sus regalos y ahí acabó su trabajo. Pero puede que no hayan acertado con los regalos y que ahora tengamos que devolverlos. Ese acto, simple y recurrente, tiene un coste medioambiental importantísimo, contamina y contribuye al cambio climático.

El aumento del comercio electrónico y de las empresas que cambian sus políticas de devoluciones para que resulten más sencillas para los usuarios ha evidenciado e incrementado el problema.

En España en 2018, el comercio electrónico entre empresas y consumidores alcanzó los 41.509 millones de euros, un 23,6 por ciento más que el año anterior, según un estudio del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (Ontsi) de Red.es. En Estados Unidos se esperaba una cifra cercana a los dos millones de paquetes, un 25 por ciento de la cifra que tuvo que devolver durante las mismas fechas en 2018, según el medio The Verge.

PERJUICIO MEDIOAMBIENTAL

Casi el 50 por ciento de los productos que se devuelven en Estados Unidos vuelven a venderse y unos 2.200 millones de kilos de productos terminan en los vertederos del país. Ya sea para volver a venderlos o para que acaben en basureros, las compras no deseadas hacen que aumenten los camiones que emiten dióxido de carbono y otros contaminantes, según la compañía de tecnología Optoro, cuyo estudio señala que el transporte de las devoluciones en Estados Unidos genera más de 15 millones de toneladas métricas de emisiones de dióxido de carbono al año, es decir, más de lo que podrían emitir tres millones de automóviles en un año.

TOMAR CARTAS EN EL ASUNTO

Según la Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos, el eCommerce tiene una tasa de devolución más alta que otros tipos de compras.

También influyen las ofertas de las compañías, que hacen que los usuarios compren cosas que no han visto en persona. Amazon, por ejemplo, amplió su política de devoluciones gratuitas para Navidad. Esta medida se ha aplicado a todos los productos comprados desde el 1 de noviembre hasta el 31 de diciembre y los clientes pueden devolverlos hasta el 31 de enero sin costes.

Pero las compañías pueden y deben tomar medidas para que los usuarios devuelvan menos productos, como asegurarse de que los productos que muestran son fieles a los que luego reciben los consumidores, ofreciendo más detalles técnicos o incluso facilitando que los usuarios puedan probarlos de forma virtual.

Otra medida afectaría a las compañías de mensajería, que podrían comenzar a utilizar vehículos eléctricos para realizar las entregas de los productos y reducir la contaminación. En este sentido, el CEO de Amazon, Jeff Bezos, anunció en septiembre que la compañía había realizado un pedido de 100.000 camionetas eléctricas, que utilizará para sus repartos a partir de 2021. IKEA, por ejemplo, tomó la misma decisión y espera realizar entrega de emisiones cero en Nueva York, Los Ángeles, Ámsterdam, París y Shangai el próximo año y en el resto del mundo en 2025. “El cambio climático ya no es solo una amenaza, sino una realidad”, ha recalcado el CEO de IKEA, Jesper Brodin, según la revista Fast Company.

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