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La situación actual de los centros de estética

Pedro Cantalapiedra, Director de Consultoría de mundofranquicia para Emprendedores

Crisis. Es tal vez la palabra que más ha sonado en los últimos tiempos en nuestros oídos. Por eso, no es extraño que el sector de la estética también mire hacia dentro para ver de qué manera le ha afectado la coyuntura económica de la que todavía nos estamos recuperando.

Como el resto modelos existentes en el sector de las franquicias, el sector estética y belleza se ha visto influido por el devenir económico del país, y se ha encontrado en la tesitura de ajustar los modelos de negocio a las necesidades actuales de los consumidores y de los posibles franquiciados.

En su inicio el sector se caracterizó por una especialización en los servicios que prestaban, para posteriormente ir evolucionando a una mayor diversificación (poder captar un cliente más amplio, ofreciendo una mayor variedad de servicios). Estos modelos más amplios permitían mayores posibilidades, pero conllevaban unos mayores costes estructurales.

Como consecuencia de todo esto, actualmente los modelos han vuelto a sus orígenes basados en la especialización, y con unas estructuras de personal más sencillas para la correcta gestión de la franquicia.

Como consecuencia de esta evolución, los tratamientos estéticos avanzados han pasado en los últimos años de ser un servicio elitista, reservado a personas con un determinado status y nivel adquisitivo, a popularizarse y estar al alcance de cualquier persona. El abaratamiento de costes ha resultado decisivo en este sentido, pero también la mejora de la funcionalidad, de manera que la mayoría de los tratamientos ahora resultan más rápidos, más cómodos, más efectivos y más seguros.

Aunque hemos de señalar que no todo el mundo ha sabido adaptarse a la nueva situación, y como dice el dicho “solo cuando baja la marea, se sabe quién nadaba desnudo”, así aquellos modelos de franquicias menos consistentes han ido cerrando puntos de venta, lo que ha permitido un modelo competitivo más cómodo para aquellos que han sobrevivido cuando la marea ha vuelto a subir.

En esta situación del sector, fabricantes y centros de estética –en cualquiera de sus modalidades de negocio- afrontan una oportunidad de crecimiento del mercado, pero también nuevos retos: los márgenes son menores y la demanda de calidad, idoneidad y seguridad en los tratamientos, mucho mayor. Por lo tanto, los centros precisan ser más eficaces y rentables, ofreciendo a la vez una mayor satisfacción a los clientes. Estos son los nuevos factores críticos de éxito.

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