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Volver a empezar a partir de los 40

Rosa Nogués, Ejecutiva de Comunicación mundoFranquicia

Experiencia, formación, un buen currículum… no parecieron ser suficientes para, después de veinte años, seguir trabajando por cuenta ajena. Lo que para otros era un requisito fundamental, en mi caso era un hándicap.

 

Y ahora ¿qué? Tengo 40 años, más de veinte de experiencia, una licenciatura, un master, un currículum aceptable, dos hijos, me he seguido formando a lo largo de los años, y, sobre todo y fundamentalmente: no quiero renunciar a mi profesión.

 

La idea de montar un negocio por mi cuenta, de empezar de nuevo, lleva rondando mi cabeza hace tiempo. Soy periodista. Amo mi profesión. Y me gustaría seguir ejerciéndola. ¿Por qué no ofrecer mis servicios a aquellos que no pueden permitirse un gabinete de comunicación, pero no quieren renunciar a disponer de él?

 

Y así, con el asesoramiento debido, esta idea fragua en mi cabeza y con una mínima inversión me lanzo a un mundo desconocido, pero con el absoluto convencimiento de que ahora soy yo la que sale todos los días a comerse el mundo, pero mi mundo.

 

Iniciar una nueva andadura empresarial, aunque sea muy pequeña, tiene un deje de aventura que, si no disponemos de un buen asesoramiento, probablemente nos resulte complicado llevar a buen puerto. Pero, si estamos convencidos de que el producto es bueno, de que lo que necesitan los consumidores es esto que nosotros ofrecemos, más tarde o más temprano conseguiremos nuestro objetivo.

 

Aquí entran en juego las franquicias. ¿Por qué no? Busco, comparo, me asesoro y me decido por la que mejor puede encajar con lo que tengo en mente. Una buena alternativa, sin duda.

 

Para una mujer casada, con hijos, mayor de 40 años y sobrada experiencia en el sector, me resultaba complicado seguir formando parte del engranaje periodístico del día a día en un medio de comunicación. Sin embargo, poder trabajar muchos días desde mi propia casa, visitar las oficinas de mis clientes en momentos puntuales y mantener el ritmo de trabajo que yo misma me había impuesto han sido los puntos a favor que me han impulsado a seguir adelante.

 

Después de cuatro años llamando a muchas puertas. De ver cómo unas se cerraban y otras se quedaban entornadas. De recorrer kilómetros contando lo que hago, hoy puedo decir que empiezo a vivir de mi trabajo. Que la perseverancia es enemiga del desfallecimiento y que ser inasequible al desaliento me han llevado a este pequeño, pero gran éxito personal.

 

Sé que existen negocios en los que el ROI o retorno de la inversión llega antes. Sé que existen otros en los que llega después. Pero también sé que éste es el mío y ésta mi historia: Se puede volver a empezar a partir de los 40.

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