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En el campo de juego

Mario de la Peña, consultor ejecutivo de mundoFranquicia

Tras haber desarrollado más de 100 proyectos de franquicia desde la visión del consultor decidí implicarme en un proyecto como inversor asumiendo el papel de franquiciado.

Es aquí cuando realmente entiendes la sensación de riesgo, esa que veías en casa ajena y no llegabas a entender.  Ahora soy plenamente consciente de lo que supone ese riesgo, lo he experimentado y a día de hoy os puedo hablar y recomendar desde una perspectiva 360º.

Desde el momento que estás decidido a montar una franquicia al igual que otros negocios hay que resolver dos conflictos fundamentales: En qué invertir (sector, tendencias, riesgos, etc.) y dónde ubicarnos (zona donde vamos a desarrollar la franquicia, ya sea con local o sin local).

¿En qué invertir?

¿Por qué queremos invertir en una franquicia? Si lo que queremos es realizar una operación similar a la de dejar el dinero en el banco y esperar a que os dé rentabilidad este no es vuestro sector. Si lo que queremos es implicarnos en un proyecto (no tienes por qué estar en el día a día del negocio) como si lo hubiésemos creado nosotros, entonces sí estamos en el buen camino.

Analicemos nuestras características personales, en qué sector nos sentimos más identificados, qué posibilidades de inversión tengo, si hablamos de un sector estable con durabilidad en el tiempo, identifiquemos las tendencias de mercado y soñemos y recordemos ese restaurante, esa tienda, ese taller que montábamos de niños con los coches micromachine, una franquicia puede hacernos cumplir nuestros sueños.

Yo siempre quise ser futbolista, era mi sueño como el de millones de niños y me quedé en ese camino. Pero no todo acabó ahí, los sueños evolucionan y yo con ellos y hoy lo vivo cada día que voy a gestionar mi franquicia, me siento como si fuese a entrenar a la ciudad deportiva, donde pongo la misma pasión y esfuerzo que si estuviese entrenando y  los resultados y la satisfacción son similares a los de ganar ese partido en la final.

Está claro que cualquier proyecto de inversión lo realizamos para obtener rentabilidad pero os puedo decir que eso es empezar la casa por el tejado. Es importante seleccionar una franquicia donde os sintáis plenamente identificados, aquella a la que le vayáis a poner amor, dedicación, persistencia,  porque será ahí, una vez lo hayamos dado todo cuando la rentabilidad llega.

¿Dónde ubicarnos?

Una vez tenemos decidido en qué franquicia vamos a invertir, tenemos que decidir dónde nos vamos a ubicar o a explotar nuestro negocio en los casos donde no sea necesario un local.

Cuando hablamos de ubicación no solo me refiero a situación, sino a encontrar un local en equilibrio, tanto por condiciones económicas como por localización donde la renta suponga un porcentaje de entre el 8 y el 12% de nuestra facturación.

De nada sirve estar en la mejor ubicación si luego el alquiler que estamos pagando se come todos nuestros ingresos. Muchas veces sociedades franquiciadoras recomiendan invertir a franquiciados en ubicaciones estratégicas muy tentadoras que por posicionamiento les es muy interesante pero que por rentabilidad unitaria no lo es. Imaginarnos tener nuestra franquicia ubicada en la Gran Vía madrileña puede resultar tentador, pero analicemos bien los riesgos que supone está ubicación y apoyémonos en el recorrido de esa franquicia para intentar seguir los pasos que le han hecho ser un caso de éxito.

Tampoco caigamos en la tentación de seleccionar un local en muy buenas condiciones económicas pero que tengamos serias dudas de si vamos a llegar a facturar lo suficiente como para rentabilizar el capital invertido.

Un local de 20.000€ de renta puede estar en equilibrio al igual que uno de 1.000€ siempre y cuando la facturación vaya acorde con la renta que paguemos. Equilibrio!

Mi recomendación es que busquemos ubicaciones espejo donde podamos replicar los casos de éxito de la franquicia seleccionada.  No especulemos, ubiquémonos en situaciones donde el entorno socio-económico sea similar, donde consigamos replicar las características del local y donde las condiciones económicas se ajusten al modelo propio de la cadena.

 

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